Tegucigalpa. –Con su voz entrecortada denotando un alto grado de impotencia, salió de una audiencia celebrada hoy en el Tribunal Disciplinario del Ministerio Público, la exdirectora de Medicina Forense, Julissa Villanueva, quien ha sido requerida por varias denuncias en su contra.

El fiscal Chinchilla (Óscar Chinchila) y todos ellos encubren a los que han matado a Sherill: Julissa Villanueva, exdirectora de Medicina Forense.

Villanueva ha denunciado en las últimas horas ser objeto de una persecución laboral. Y no es para menos, ya que el pasado lunes recibió seis citatorios para comparecer por denuncias en su contra, supuestamente, por faltas graves.

Paradójicamente todas las denuncias en su contra se relacionan a expresiones vertidas en redes sociales y medios de comunicación, sobre algunas situaciones e irregularidades que se originan a lo interno del Ministerio Público, por lo que la patóloga considera que también le están violentando la libertad de expresión.

La exdirectora de Medicina Forense ha dicho en reiteradas ocasiones que ha recibido amenazas a muerte y que fue separada de su cargo por denunciar que la agente de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) Sherill Yubissa Hernández Mancía, fue asesinada y no se suicidó como lo aseguró el pasado 27 de septiembre el Ministerio Público al cerrar el caso.

Villanueva fue relegada a su puesto de patóloga, desde donde ha seguido denunciando las irregularidades del Ministerio Público.

“Si la verdad no me asiste es porque no es científica”, dijo este miércoles al salir de la audiencia para responder por una denuncia interpuesta en su contra por la portavoz de la Dirección de Medicina Forense, Issa Alvarado, por supuestas faltas de respeto, las que Villanueva negó y dijo que lo único que le pedía a Alvarado cuando era su jefa, era que dijera la verdad ante los medios de comunicación, porque la verdad no se puede ocultar.

Están temblando

La exdirectora de Medicina Forense dijo que la muerte de la joven agente de la ATIC, Sherill Yubissa Hernández Mancía, hecho ocurrido el 11 de junio de 2018 en la ciudad de Santa Rosa de Copán, tiene temblando a la estructura que está coludida con el narcotráfico.

 “Y van a seguir temblando porque se va a caer toda la estructura de este país que está coludida no solo con el narcotráfico, sino también con la corrupción y la impunidad”, expresó al tiempo que anunció que se movilizará en las calles, aunque eso implique su despido definitivo.

El 1 de julio pasado, Julissa Villanueva, declaró ante CRITERIO que Hernández Mencía investigaba el cártel de occidente y aunque aclaró que no puede señalar a nadie en particular porque no le compete.

Precisó la agente dirigió operativos mediante los cuales se allanó las alcaldías de El Paraíso, Copán y Gracias, Lempira, entre otras de la zona occidental, donde hoy se habla de tráfico de drogas.

Sherill Yubissa Hernández Mancía, quien tenía 28 años al momento de su muerte, fue encontrada sin vida la mañana del 11 de junio del 2018 en su apartamento del barrio El Calvario de Santa Rosa de Copán. La joven fue encontrada acostada en una cama, sujetando con su mano derecha una pistola, calibre nueve milímetros, supuestamente, la que tenía asignada.

Según Villanueva a lo interno del Ministerio Público hay muchas “sinvergüenzadas” las que ella no comparte.

Mientras daba declaraciones a los medios de comunicación, no pudo esconder sus lágrimas, por lo que al ser consultada por los periodistas cuál era la razón de su comportamiento, respondió: “las lágrimas son de indignación, las lágrimas son porque no puedo creer que un Ministerio Público sea…mejor no voy a decir la palabra, porque creo que nos puede traer otra audiencia de descargo”.

Viendo a las cámaras de televisión instó a las autoridades del Ministerio para que procedan a despedirla y reafirmó que desde “las calles les vamos a hacer todo el movimiento para que Honduras cambie” y sentenció que Honduras, “cuando caiga todo este régimen”.

Tomada de Criterio.hn