En el  frío y la neblina que adornan la montaña de Guajiquiro en el Departamento de la Paz, encontré algo peculiar,  me llamó tanto la atención  la belleza de las mujeres y niñas Lencas;  de mejías sonrosadas naturalmente,  de tez oscura,  ojos llamativos,  cabellos largos y oscuros y estatura baja. Ante mis ojos aquellas mujeres rompieron el esquema  tradicional de la mujer  perfecta,  la de  gran estatura,  piel blanca,  ojos claros y medidas de las modelos de pasarela.

Las observé una a una;  me tenían impresionada, después de esto quise adentrarme un poco más y caminando por aquel lugar de herradura encontré a doña Elsa  “calentando sol”. Entablamos una plática, se notaba  desesperada, pero increíblemente comenzó a relatarme su historia:

---“Tenía 13 años en aquel tiempo, venía de la escuela y en el camino se me cruzó un varón al que sólo había visto dos veces, me llamó y caminé apresurada,  me alcanzó y me dijo que me llevaría con él porque me había escogido como mujer. ¡No… le grite!  Pero me envistió como una bestia,  me llevó de los pelos por toda la calle y me revolcó. A partir de ahí comenzamos una vida juntos,  nunca había platicado con él  y de un momento a otro  me tocó ser mujer suya y parirle nueve hijos.”----

Con voz quebrantada, doña Elsa  expresó que por más de veinte años el padre de sus hijos la golpeó, la agredió verbalmente. A los dos años de haberle robado la inocencia,  aquel perverso hombre también se “robó” a una de sus hermanas,  la llevó a vivir a la misma casa con ellos; “por eso ahora mis hijos son hermanos y primos a la vez de mis sobrinos”. Mientras escuchaba el desgarrador testimonio, me preguntaba: ¿hasta dónde nos lleva la ignorancia y el descuido?

Doña Elsa
Pesé a su situación desastrosa, lo que más me conmovió es que historias como la de doña Elsa se sigan repitiendo en las jóvenes de hoy.

Pese a la adversidad, actualmente  algunas madres de la comunidad trabajan para que el futuro de sus hijas sea distinto; tal es el caso de Gladys de García,  quien junto  a su hija Wendy  son apoyadas por la Fundación Pestalozzi a través del  Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (CIPRODEH).

A criterio de Wendy García la labor de CIPRODEH ha marcado en ella una experiencia de vida. “El proyecto de la capacitación de derechos humanos me proporcionó un amplio conocimiento sobre derechos de niñez y la convención de los derechos del niño, ahora entiendo  que debo de partir desde el punto que soy un ser humano,  nadie puede menospreciarme por ser una niña lenca, puedo llegar a tener grandes responsabilidades a lo largo de mi vida,  porque tengo la capacidad”, dijo Wendy de manera convecida.

Wendy García
Sin embargo, Wendy lamentó “las oportunidades para las niñas y mujeres lencas son pocas porque estamos en un entorno machista,  aún se cree que las niñas no deben ir a la escuela y que la educación es sólo para los niños.”

Gracias a la Fundación  Pestalozzi en conjunto con el CIPRODEH,  se ha logrado incidencia en el desarrollo  de los  derechos de niñez y  juventud  de  pueblos Lencas, con énfasis en el derecho a la educación y dominio de la temática de derechos humanos.

Con prácticas como la antes descrita se ha logrado la formación de promotores y promotoras de derechos humanos, que con el apoyo de las madres y padres de familia de la comunidad ponen desarrollan acciones en el ámbito escolar y familiar que garantizan el conocimiento y cumplimiento de los derechos de la niñez.